Cuatro maneras de dejar de imaginar que ocurrirá lo peor

Si tienes tendencia a preocuparte por los peores escenarios, es posible hacer que tu cerebro cambie de rumbo.

Imagina que mañana tienes una entrevista para un nuevo trabajo. Algunas personas pueden pensar en el tipo de preguntas que les harán para poder prepararse, o imaginar que la entrevista va bien. Para otros, la idea de una entrevista les hará dar vueltas en la cama toda la noche pensando en todos los peores escenarios posibles, por muy extravagantes que sean. Si usted es una persona que tiende a hacer esto último, es propenso a la catastrofización.

La catastrofización es una tendencia a suponer que ocurrirá lo peor cuando se imagina una situación futura, incluso si tiene pruebas de que no es el resultado más probable. Las personas a las que les gusta sentir que tienen el control (y, por tanto, no toleran la incertidumbre) son más propensas a la catastrofización. Esto se ha relacionado con la ansiedad, lo que sugiere que la catastrofización frecuente puede ser un factor para el desarrollo de ciertos problemas de salud mental.

La catastrofización se debe a la creencia de que, al imaginar lo que podría salir mal, somos más capaces de protegernos de los daños, tanto físicos como mentales. Sin embargo, esta tendencia sólo es útil si somos capaces de predecir correctamente lo que ocurrirá en una determinada situación y cómo nos hará sentir.

Cuando imaginamos acontecimientos futuros, experimentamos una reacción emocional a la historia que estamos creando y utilizamos esta respuesta para determinar cómo nos sentiremos en el futuro. Pero esta forma de predecir el futuro suele ser errónea, ya que no somos capaces de imaginar todo lo que puede ocurrir. Esto puede llevarnos a crear en nuestra cabeza una respuesta emocional equivocada para situaciones futuras.

Pero nuestra creencia en lo que ocurrirá en el futuro puede tener una gran influencia en nuestro comportamiento. Por ejemplo, las personas que son optimistas (o incluso realistas) sobre el futuro son más propensas a estar dispuestas a probar cosas nuevas. También es probable que se fijen en lo que ha ido bien en situaciones nuevas.

Por el contrario, las personas que se muestran catastrofistas sobre lo que puede salir mal son menos propensas a probar cosas nuevas. Y, cuando prueban algo nuevo, es más probable que se den cuenta de lo que ha ido mal. Esto se almacenará en su memoria y se sumará a las razones por las que no deberían intentar cosas nuevas en el futuro. Como resultado, el catastrofismo puede provocar un estrés y una ansiedad indebidos y puede impedirle hacer las cosas que podría disfrutar o de las que podría aprender.

Si eres alguien que tiende a catastrofizar cuando está estresado o ansioso, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarte.

Tomar decisiones por la mañana

A menudo nos preocupamos por el futuro por la noche. Cuando dormimos, la actividad de la parte racional de nuestro cerebro se reduce y aumenta la de la parte más emocional. Como resultado, tendemos a utilizar nuestro cerebro emocional para imaginar el futuro cuando estamos despiertos por la noche. La falta de sueño también puede hacernos más sensibles a las cosas que vemos como amenazantes. Esto puede llevarnos a centrarnos más en lo que puede salir mal, y nos hace más propensos a la catástrofe.

Puede ser útil recordarse a uno mismo que no está pensando racionalmente cuando está despierto preocupándose por algo. También puede ser útil esperar a la mañana para tomar decisiones cuando el cerebro está descansado.

Enseñe a su crítico interior a ser más compasivo

El catastrofismo puede ser impulsado por nuestro crítico interior, que puede utilizar un lenguaje duro que nos hace emocionarnos.

Cuando esto ocurra, intenta imaginar a tu crítico interior como si estuvieras mirando a través de los ojos de otra persona. ¿Qué lenguaje utiliza, y utilizaría este lenguaje al hablar de otra persona en una situación similar? ¿El lenguaje que utiliza tu crítico interior es útil o está justificado? A menudo, las respuestas a estas preguntas serán negativas. Sé consciente del lenguaje que utiliza tu crítico interior cuando estás preocupado o estresado. Si es demasiado duro, intenta cambiar a una forma más amable de hablarte a ti mismo.

Inventa una historia mejor

Aunque las cosas hayan ido mal en el pasado, es poco probable que esto ocurra en el futuro, a pesar de lo que nos digamos a nosotros mismos. Si tienes tendencia a hacer catástrofes sobre los acontecimientos futuros, intenta pensar en su lugar en formas en las que este acontecimiento podría salir bien, lo que puede ayudarte a sentirte menos ansioso.

Otra estrategia es inventar, no sólo una, sino varias historias plausibles sobre lo que podría ocurrir. Esto puede ayudarle a recordar que las historias que se cuenta a sí mismo son sólo eso: historias. Elegir centrarse en las historias con un resultado positivo también puede ayudarte a sentirte menos preocupado o estresado.

Sé amable contigo mismo

Intenta ser más compasivo contigo mismo cuando consideres tu futuro. Esto es más difícil de lo que imaginas, incluso para las personas que son muy compasivas y empáticas con los demás.

La compasión y la empatía evolucionaron para ayudarnos a interactuar bien con los demás. Como tales, la compasión y la empatía no están realmente diseñadas para ser utilizadas por uno mismo. Pero las pequeñas cosas -como preguntarse qué consejo le darías a un amigo en tu situación- pueden ayudarte a entrar en contacto con tu voz compasiva. Practicar esto a menudo puede incluso ayudarte a ver soluciones donde de otro modo sólo te habrías centrado en el problema.

Planificar las formas en las que las cosas pueden ir mal en el futuro tiene un propósito: mantenernos a salvo. Pero si a menudo te das cuenta de que te encallas pensando en los peores escenarios -especialmente en detrimento de tu propia salud mental-, puede ser importante que te recuerdes a ti mismo que las cosas que te preocupan puede que nunca sucedan y, si lo hacen, probablemente resultarán mucho mejor de lo que piensas.

Si crees que el artículo es interesante, compártelo:

Deja una respuesta